La Legislatura de Tucumán ausente: el silencio más caro en medio de las inundaciones

Mientras el agua arrasaba casas y pertenencias en el sur de Tucumán, dejando familias enteras sin nada, hubo una institución que eligió el silencio y la distancia: la Legislatura provincial más cara del país

Por SIN CODIGO

Las imágenes que llegan desde localidades como La Madrid muestran una escena dramática y repetida. Personas que perdieron todo, que literalmente quedaron con lo puesto, improvisando refugios precarios a la vera de la Ruta 157, bajo una carpa o un nylon que apenas los protege del clima.

No es la primera vez que ocurre. En Tucumán, las inundaciones y los anegamientos son un problema viejo, estructural, que se repite cada ciertos años cuando las lluvias superan lo habitual. La falta de obras hidráulicas de fondo, de esas que realmente pueden mitigar el impacto del agua, sigue siendo una deuda histórica de la política.

Pero en medio de esta nueva tragedia hay algo que resulta particularmente llamativo: la ausencia de la Legislatura tucumana.

La institución que figura entre las legislaturas con mayor presupuesto del país -Top 3- no ha mostrado, al menos públicamente, ninguna reacción institucional frente a la emergencia que atraviesan cientos de tucumanos.

No hay comunicados oficiales.
No hay anuncios de donaciones.
No hay resoluciones especiales de ayuda.
No hay presencia visible de legisladores acompañando a los damnificados.

La distancia es tan notoria que termina generando una pregunta incómoda: ¿Dónde está la Legislatura cuando la provincia atraviesa una tragedia social?

Es cierto que el Poder Ejecutivo suele desplegar ministerios, equipos de asistencia y operativos de ayuda en el momento más crítico de la emergencia. Pero la política no se agota en el Ejecutivo. La Legislatura también es Estado, también administra recursos públicos y también debería estar presente cuando los ciudadanos más lo necesitan.

Sobre todo cuando hablamos de una institución con un presupuesto millonario.

En contraste con ese silencio institucional, la sociedad tucumana volvió a mostrar su costado más solidario. Vecinos de distintos puntos de la provincia se organizan para llevar agua, ropa, alimentos y colchones. Personas que no atraviesan precisamente un buen momento económico colaboran con lo que pueden. Influencers y grupos solidarios impulsan colectas y campañas para ayudar a quienes perdieron absolutamente todo.

Mientras tanto, la Legislatura —una de las más caras del país— permanece invisible.

Si los legisladores no quieren embarrarse los zapatos, al menos la presidencia de la Cámara podría impulsar una resolución extraordinaria para asistir económicamente a los comprovincianos afectados, ahora, no dentro de dos meses. Con apenas una pequeña fracción del presupuesto legislativo -estimado en 135 mil millones de pesos, con un promedio de $2.700 millones por cada legislador– se podrían financiar materiales, viviendas de emergencia o ayuda directa para reconstruir lo perdido en lugares como La Madrid.

Pero hasta ahora ese gesto no aparece.

Las aguas bajarán, como siempre ocurre. Las familias volverán lentamente a sus casas, o a lo que quede de ellas, e intentarán reconstruir sus vidas con esfuerzo propio y con la ayuda solidaria de otros tucumanos.

Y la política probablemente volverá a aparecer cuando lleguen los actos partidarios o cuando el calendario electoral comience a moverse rumbo a 2027.

Ese día no faltarán discursos, promesas ni fotos.

La duda es otra: cuando llegue ese momento, ¿tendrán los legisladores el coraje de mirar a los ojos a quienes hoy lo perdieron todo y pedirles el voto una vez más?

Si hay algo que caracteriza a los políticos es el descaro.

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