Dos grandes humoristas de la radio que te sacan una sonrisa cada mañana: Ariel Tarico y Rolo Villar

Es la primera vez que trabajan juntos, tras haber sido competencia. Hacen el pase entre los programas de Eduardo Feinmann y Marcelo Bonelli, en Radio Mitre

Ariel Tarico y Rolo Villar los une la capacidad de hacer reír, el éxito constante sostenido durante años, el respeto por los humoristas y locutores que les sirvieron de inspiración… Y, sobre todo, la admiración que se tienen, que nació de ser fan el uno del otro y siguió con una amistad cultivada por cenas plagadas de anécdotas.

Hoy, Rolo Villar y Ariel Tarico trabajan juntos por primera vez, protagonizando el disparatado pase de los programas Alguien tiene que decirlo (con Eduardo Feinmann) y Nuestra mañana (con Marcelo Bonelli) por Radio Mitre. Y es en ese lugar donde se encontraron con Clarín.

“Yo lo admiraba a Tarico, pero nunca había tenido la oportunidad de trabajar con él. Para colmo no soy un tipo de ir al teatro. No puedo estar más de una hora sentado. Pero los espectáculos de Ariel son tan buenos que valen la pena”, dice Rolo.

Tarico se suma: “La primera vez que nos vimos personalmente fue una vez que yo estaba haciendo una obra en el teatro Liberarte de la calle Corrientes, en 2008. Terminé de hacer la función y vino Rolo a saludarme y felicitarme”.

La admiración de Tarico por Rolo Villar nació cuando el genial imitador tenía 16 años y daba sus primeros pasos en la radio.

“Me acuerdo que en mis comienzos, Marcelo Garrido, un periodista de Santa Fe, me dijo: ‘Tenés que seguirlo a Rolo Villar’. Yo tenía una radio blanca que me había regalado mi abuelo, de esas que eran alarma y reloj, con los números rojos; enganchaba Radio 10 de Buenos Aires, y lo escuchaba a Rolo hasta las nueve menos diez. De golpe, venía el ‘Negro’ González Oro y comenzaban a contar chistes. Cuanto te querías acordar eran nueve y veinte. Me pareció muy inteligente eso de fusionar el programa que termina con el que empieza, porque antes concluía uno y comenzaba el otro. Fue un antecedente de lo que después se convirtió en los pases”, comenta Tarico.

Y agrega: “Rolo se transformó en una gran influencia para mí. Sobre todo por la forma en que él se integraba a la mesa, cómo convivía con los periodistas y trataba la actualidad. En ese momento yo estaba en LT10, en Santa Fe. Terminaba la secundaria y me convocaban para participar de los programas”.

Rolo, además de trabajar con Feinmann, continúa con Encendidos en la tarde, conducido por María Isabel Sánchez, programa de Mitre que cumplió 13 años al aire.

Ariel Tarico también brilla con sus imitaciones en las noches de TN, en el programa Sólo una vuelta más (con Diego Sehinkman); y los sábados, con la tercera temporada de Tarico Fake News.

En teatro, los martes a las 20 se presenta con Llegamos tarde, junto a David Rotemberg (en el Teatro Politeama), obra producida por Juan José Campanella.

-Rolo, vos también te destacaste por hacer grandes imitaciones…

Villar: De chico padecía problemas de garganta, tenía que estar encerrado en casa y no podía salir a jugar. En mi pueblo, Los Pinos (partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires), escuchaba en la radio a los grandes humoristas de esa época. Y empecé a hacer imitaciones, pero no para mis amigos, las hacía sólo para mí.

-¿A quiénes imitabas?

-A todos los políticos, y también hacía voces de dibujitos animados. Mi gran sueño en realidad era ser locutor de radio. Yo no tenía estudio, porque desde muy chico tuve que salir a trabajar. Era bastante burro (Risas). Mi viejo trabajaba en el campo y no me iba a pagar un pasaje a Balcarce todos los días. Yo no sabía hacer la O ni con el culo de un vaso (Más risas). Me decía: “¡Andá a laburar!”.

-¿Y cómo llegaste a trabajar en radio?

-Un día, Carlitos Russo, uno de los grandes imitadores, se fue del programa en el que estaba, en Splendid, y Golo (humorista) dijo al aire que necesitaba imitadores. Yo enseguida me tomé un micro y me vine a Capital, le hice un par de imitaciones y me dijo: “Ok, mañana ya grabamos”. Yo no entendía nada. Las mejores imitaciones que hacía en ese momento eran de Raúl Alfonsín, Herminio Iglesias y Aldo Rico.

Tarico lo escucha atentamente, se nota que lo mira como amigo, pero también como fan. Pertenecen a generaciones distintas. Ariel tiene 41 años y Rolo, 64. Pero entre ellos comparten códigos que los hermanan, como si se conocieran desde hace mucho más tiempo.

-Ariel, ¿te inspiraban las imitaciones de Rolo?

Tarico: Claro. Me acuerdo que él en Radio 10 imitaba a Lucho Avilés, Raúl Portal, Lita de Lázzari… A mí me enganchaba por el lado de la voz y siempre admiré su repentismo.

Villar: Como yo laburaba con Daniel Hadad, tenía que estar bien informado. Alguna vez lo hablamos con Ariel: no se imita con la garganta, se imita con la cabeza. Yo, como te dije, no tengo estudio secundario. Tenía muy pocas palabras para expresarme, pero cuando imitaba, por ejemplo a Bernardo Neustadt, pasaba algo increíble: decía cosas que yo mismo me preguntaba de dónde carajo habían salido… Porque el imitador absorbe el espíritu de quien imita. Vos fijate lo que hace Ariel. Imita con la cara, se transforma.

La dinámica que se genera entre ellos en el pase entre el programa de Feinmann y el de Bonelli excede el profesionalismo. Se nota que hablan el mismo lenguaje y que juntos se potencian para generar carcajadas.

Dice Tarico: “Mi historia con Mitre tuvo idas y vueltas. Entré en 2004, y me decían que el referente radial era Rolo Villar (que estaba en Radio 10). Me pedían hacer algo más o menos parecido, para hacerle competencia. En dupla con David Rotemberg, hacíamos los pases entre Magdalena Ruiz Guiñazú y Néstor Ibarra; después entre Magdalena y Lalo Mir. Y cuando Rolo vino a Mitre en 2013, yo estaba en La 100. Ahí nos cruzamos en un ascensor y me dijo: “Che, vayamos a comer”. Así comenzó nuestra amistad.

Rolo agrega: “A mí, Ariel me divierte mucho. Nosotros, sin conocernos tanto, nos conocemos de memoria. Porque él sabe cómo juego yo, y yo sé cómo juega él. La dinámica que se fue dando entre nosotros se construye en el día a día”.

-Ariel, ¿qué salidas de Rolo te causan más gracia y en qué te basarías para imitarlo?

Tarico:- Es muy divertido cuando se enoja, cuando odia a alguien me hace reír mucho. La frase que usa en esos casos y yo destaco es: “A ese HDP le orino la tumba” (Risas). Así que ya tengo los tips para imitar a Rolo…

Ambos hacen un humor incómodo para fanáticos de uno y otro lado de lo que se denomina “grieta”. No es algo que busquen provocar, más bien es una forma de entender su trabajo. Un modo de crear desde un sentimiento de libertad y respeto por sus convicciones.

Dice Tarico: “Antes, quien marcaba la moral era la Iglesia Católica y ciertos sectores conservadores. Después, el progresismo ocupó ese espacio, como de tutelar, enseñándonos con qué cosas meterse y con qué no. Y el humor siempre va a estar para cagarse de risa de todo eso”.

-¿Por qué?

Tarico: Porque es más la piedra en el zapato del fanático, que de los poderosos. A los poderosos, el chiste lo desnuda; pero a los seguidores de esos poderosos, los incomoda muchísimo.

-¿Y a vos Rolo? Supongo que te pasa lo mismo.

Villar: Claro. Hoy hacés un chiste sobre Karina Milei y también te salen a putear. Sucede de los dos lados, como decía Ariel, es una reacción de los más fanáticos.

-Esos mismos que los critican sugieren que ustedes hacen un humor militante.

Villar: Yo hago humor anti-kirchnerista porque son un desastre, unos sinvergüenzas. Yo separo a los peronistas de los kirchneristas. El kirchnerismo, cuando le va bien, es kirchnerista; si le va mal, es peronista (Risas). Yo no hago humor militante: si digo que los chorros deben ir presos, que los chicos tienen que estudiar, y el que se porta mal debe tener un castigo, y por eso me llaman facho… Entonces seré facho.

-¡Lo decís y te calentás, Rolo! Es algo que te enoja.

Villar:- Y claro… ¿Qué es mejor, un tipo que se levanta a las cinco de la mañana para laburar u otro vago que está tirado en la cama hasta las once, con siete pibes, cobrando los planes? Y encima el otro vuelve a las nueve de la noche, cobra el sueldo y la mujer le dice: “¿Esta mierda me traés?” (Risas).

(Tarico explota en una carcajada. Estamos acostumbrados a que él haga reír, pero es raro verlo reírse de esta manera a él, con tantas ganas).

-¿Qué pasa Ariel, no podés más de la risa?

Tarico: Es que cuando Rolo se enoja, me divierte mucho.

Villar: Y yo te confieso algo: por el hecho de qué Tarico diga que yo fui uno de los que lo inspiró para dedicarse a esto, me doy por hecho. ¡Ya está, qué más puedo pedir! Si él es el mejor.

-Los dos le deben mucho al humorismo.

-El humor nos salvó la vida. ¡Si no, hubiéramos tenido que salir a trabajar! (Risas).

Con información de Fabián Cataldo

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