Revelan dónde vivirá el Papa León XIV: volverá al Palacio Apostólico, pero a una terraza y con gimnasio

El Pontífice no regresará a vivir al tradicional “piano nobile” sino que hizo arreglar, de manera sencilla, un entrepiso y la terraza-jardín ya existentes

El Papa León XIV volverá en poco tiempo a vivir al Palacio Apostólico del Vaticano, una tradición interrumpida durante 12 años y 39 días por el Papa Francisco, ya que están por concluir las obras de refacción puestas en marcha poco después de su elección. Pero la sorpresa es que no regresará a vivir al tradicional “piano nobile” del departamento pontificio, sino que vivirá en un entrepiso o ático que hay entre la tercera Loggia –el tercer piso desde donde se asoma todos los domingos– y el techo del Palacio Apostólico, según reveló este viernes el diario La Repubblica y, además, en la terraza-jardín del edificio.

Se trata de un piso autónomo y poco visible desde el exterior, salvo unas pequeñas ventanas que pueden verse justamente arriba de las enormes ventanas más que conocidas por los fieles que los domingos acuden a la Plaza de San Pedro para la oración mariana del Angelus.

León XIV pidió que le arreglaran el ya mencionado entrepiso o “mansarda”, en italiano, un espacio más simple, reservado y sobrio que el departamento pontificio, donde, además, le fue acondicionado un gimnasio.

A diferencia de su predecesor argentino, el actual Pontífice es un Papa deportista. De hecho, inauguró la costumbre de tomarse todos los martes para ir a relajarse y a mover el cuerpo –jugando al tenis o nadando–, en la residencia de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma.

En la terraza-jardín a la que pronto se mudará, en efecto, León XIV tendrá un amplio gimnasio, que se asomará hacia la parte interna del Palazzo, es decir, con vista hacia la torre en la que tiene sus oficinal el Instituto para las Obras de Religión (IOR). También su habitación mirará hacia ese lado y no tendrá vista hacia la Plaza de San Pedro. Se trata de una decisión marcada no sólo por una cuestión de privacidad, sino también de seguridad.

Todo ha sido pintado de blanco y no porque tal es el color del hábito del líder de los 1.400 millones de católicos del mundo, sino por una cuestión de simplicidad. La sencillez también definió la decoración y los muebles, al parecer, “esenciales”.

León XIV vivirá en la terraza, es decir, arriba del tradicional apartamento, en una especie de quincho levantado donde se encontraba la pileta de San Juan Pablo II. “Tiene mucho ladrillo a la vista y madera… y muchas ventanas… entra mucha luz y es super aislado”, contó una fuente.

La decisión de mudarse a la terraza-jardín del Palacio Apostólico -donde Juan Pablo II también había puesto una réplica de la Gruta de Lourdes donde ir a rezar-, en lugar del “piano noble”, es vista como otra señal de continuidad con Francisco, que siempre fue austero y detestaba los oropeles y la “corte” vaticana.

Con información de Elisabetta Piqué

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