Tenía 14 años, salió a encontrarse con un chico y la buscaron durante un mes: estaba como NN en la morgue

Un complejo entramado familiar, vulnerabilidad social, negligencia estatal y desidia judicial, detrás del caso

Luna Aylén Zárate había cumplido 14 años el 21 de octubre. A primera hora del 24 de diciembre salió de su casa, en el humilde barrio Puente Gallego, del extremo sudoeste de Rosario, para encontrarse con “un pibe”, quien le mandó un remís.

La adolescente desapareció y su familia la buscó durante un mes, hasta que ahora se topó con una noticia devastadora: estaba como NN en la morgue, ya que había sido atropellada esa misma madrugada.

Su papá radicó la denuncia en una comisaría recién el 30 de diciembre. Este miércoles le comunicaron que su cuerpo se encontraba en el Instituto Médico Legal (IML).

“Recorrí todo Rosario buscándola, la busqué en todas las villas, me mandaban a mí en vez de ocuparse ellos”, advirtió el hombre, quien aseguró que el “pibe” con el que se iba a encontrar su hija vive en el barrio Belgrano y tiene “21 años”.

Aquella medianoche, Luna usó el celular de su papá y mantuvo un chat con este joven, con el que recién se conocía, por Instagram. Él la invitó a “tomar algo” y ella aceptó.

Allí acordaron que él le mandaría un remís para dirigirse a la estación de servicio Puma de avenida Circunvalación y Godoy. La única que supo entonces de esto fue la hermana más chica.

Se me escapó, yo me fui a dormir y cuando me levanté no estaba“, sostuvo el papá.

Marisol Sturzo (53), abuela de la chica, confirmó que “el pibe le mandó el Uber” y ella se bajó en el punto acordado, según registraron las cámaras de seguridad.

“Ella apareció muerta a las 4 de la mañana, atropellada en Circunvalación y Avellaneda. ¿A usted le parece que desde esa fecha la tienen ahí en la morgue?”, se quejó.

Según el papá de Luna, la adolescente “a lo sumo se iba dos o tres días de casa, pero con los chicos del barrio a lo de los amigos, me decía dónde estaba”.

Además, afirmó que fue a ver al joven con el que se encontraría Luna, cuya mamá es ama de casa y su papá mecánico: “Supuestamente el pibe la fue a buscar a la estación, pero ella ya no estaba”.

“A mí me había bloqueado, me dijo que nunca se encontró con mi hija. Dos días seguidos fuimos a cortar la ruta, recién esta mañana (por el miércoles) un fiscal se comunicó conmigo y le pasé el Instagram de mi hija”, describió.

La abuela añadió que pensó que “este pibe la había entregado”, ya que Luna nunca se había ido del barrio.

Los familiares reconocieron el cuerpo en la morgue.

Su madre, confirmó Sturzo a Clarínlleva “más de un año detenida” y en un momento que su padre estaba hospitalizado, por lo que Luna quedó sola, intervino la Dirección Provincial de Niñez.

Sin embargo, la abuela de la nena lo desmintió: “Es mentira, no hubo ningún conflicto familiar. La nena andaba en la calle, iba y venía, la tenían los vecinos. Nos decían que era un instituto de niñez con puertas abiertas y la dejaban salir. Nunca nadie se hizo cargo ni controló nada”.

Este jueves habló del tema el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, quien sostuvo que “hay que investigar y esclarecer qué pasó para elaborar una conclusión”.

El caso deja en evidencia un complejo entramado familiar, la vulnerabilidad a la que estaba expuesta la nena y la negligencia estatal, además de una desidia judicial inadmisible cuando hay familias humildes de por medio.


COMPARTIR NOTICIAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *