Mientras las manifestaciones se intensifican, Teherán amenazó con atacar al Ejército estadounidense y a Israel
La represión a las protestas a nivel nacional, en Irán, dejó al menos 538 muertos y se teme que el total sea aún mayor, informaron este domingo activistas de derechos humanos. El régimen islámico, en tanto, advirtió que el Ejército estadounidense e Israel serían “objetivos legítimos” si Estados Unidos usara la fuerza para proteger a los manifestantes.
Las manifestaciones, iniciadas el pasado 28 de diciembre por el colapso de la moneda rial iraní, en un contexto de una economía golpeada por sanciones internacionales por su programa nuclear, se intensificaron este domingo.
Videos publicados en internet desde Irán mostraban a manifestantes reuniéndose en el barrio de Punak, al Norte de Teherán. Otras imágenes supuestamente mostraban a manifestantes marchando pacíficamente por una calle y a otros tocando las bocinas de sus autos en la calle.
En los últimos dos días, se registraron nuevas protestas en varios barrios de Teherán y en ciudades como Rasht, en el Norte, Tabriz en el Noroeste, y Shiraz y Kerman ,en el Sur, según distintos videos, aunque un apagón de Internet dispuesto por el gobierno dificulta el registro.
“El patrón de protestas en la capital ha tomado en gran medida la forma de reuniones dispersas, de corta duración y fluidas, un enfoque moldeado en respuesta a la fuerte presencia de fuerzas de seguridad y al aumento de la presión sobre el terreno”, dijo la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos. “Se recibieron reportes de drones de vigilancia volando sobre las cabezas y movimientos de fuerzas de seguridad alrededor de los lugares de protesta, lo que indica un monitoreo y control de seguridad continuado”, agregó.
En Teherán, la capital iraní, y Mashhad, la segunda del país, las autoridades cortaron las calles mientras los manifestantes golpeaban objetos de metal mientras estallaban artefactos de pirotecnia.
En tanto, las autoridades iraníes no ofrecieron cifras totales de víctimas para las manifestaciones y amenazaron con potenciar la represión. El Fiscal General, Mohammad Movahedi Aza, advirtió que cualquiera que participe en protestas será considerado un “enemigo de Dios”, un cargo que conlleva la pena de muerte.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos estimó que más de 10.600 personas fueron detenidas durante las últimas dos semanas de protestas. La agencia discriminó a las víctimas entre manifestantes, unos 490, y miembros de las fuerzas de seguridad, unos 48.
Incluso el presidente reformista de Irán, Masoud Pezeshkian, que había tratado de llamar a la calma antes de que las manifestaciones estallaran en los últimos días, ofreció un tono más duro en una entrevista emitida el domingo. “La gente tiene preocupaciones, debemos sentarnos con ellos y si es nuestro deber, debemos resolver sus preocupaciones”, dijo Pezeshkian. “Pero el deber más alto es no permitir que un grupo de alborotadores venga y destruya toda la sociedad”, sentenció.
Mientras, el rechazo a la teocracia del Ayatollah Alí Khamenei se extiende a más de 100 ciudades bajo un estricto apagón informativo, el régimen endureció su retórica al advertir que tanto las fuerzas de Estados Unidos como Israel se convertirán en “objetivos legítimos” ante cualquier intento de intervención externa.
Qué dijo Donald Trump
Por su parte, el Presidente estadounidense Donald Trump manifestó su respaldo a los manifestantes y, según trascendió, su Administración evalúa una serie de medidas que incluyen desde ciberataques hasta acciones militares directas. “Irán está mirando a la libertad, quizás como nunca antes. ¡¡¡Estados Unidos está listo para ayudar!!!“.
Trump y su equipo de Seguridad Nacional han estado sopesando una amplia gama de posibles respuestas contra Irán, incluidas ciberataques y ataques directos por parte de Estados Unidos o Israel, según dos personas familiarizadas con las discusiones internas de la Casa Blanca que no estaban autorizadas a comentar públicamente y hablaron bajo condición de anonimato.
