Cada 6 de enero se conmemora la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar -en sus camellos- a Belén para entregar ofrendas -oro, incienso y mirra- al niño Jesús. La tradición que se mantiene en el tiempo
Por SIN CODIGO
Cada 6 de enero, gran parte del mundo cristiano celebra una de las tradiciones más antiguas y simbólicas del calendario religioso: la Epifanía del Señor, conocida popularmente como el Día de los Reyes Magos. Una fecha que combina fe, historia, costumbres populares y, especialmente, la ilusión de los más chicos.
¿Qué se celebra el 6 de enero?
Para la Iglesia Católica Apostólica Romana, el 6 de enero conmemora la manifestación de Jesús como Hijo de Dios al mundo, representado en la visita de los Reyes Magos de Oriente —Melchor, Gaspar y Baltasar— al niño Jesús en Belén.
Según el Evangelio de San Mateo, estos sabios siguieron una estrella que los condujo hasta el pesebre, donde ofrecieron oro, incienso y mirra, regalos cargados de profundo simbolismo:
• Oro, como reconocimiento de su realeza
• Incienso, como señal de su divinidad
• Mirra, anticipando su humanidad y su sufrimiento futuro
La Epifanía no es solo una escena navideña: es el mensaje de que Jesús se revela a todos los pueblos, más allá de Israel.
¿Cuándo nace la tradición de los regalos?
La costumbre de que los Reyes Magos traigan regalos a los niños surge siglos después, especialmente en Europa. Con el tiempo, la figura de los Reyes se transformó en un símbolo de generosidad, esperanza y recompensa a la inocencia, convirtiéndose en una alternativa o complemento de la Navidad.
Durante siglos, en muchos países —especialmente en España y América Latina— los regalos principales no se daban el 25 de diciembre, sino el 6 de enero.
España: cabalgatas, magia y tradición viva
En España, el Día de Reyes sigue siendo una de las celebraciones más importantes del año. La noche del 5 de enero, las ciudades se llenan de color con las tradicionales Cabalgatas de Reyes, desfiles multitudinarios donde Melchor, Gaspar y Baltasar recorren las calles arrojando caramelos y saludando a los niños.
Esa noche, los chicos dejan sus zapatos, algo de comida o agua para los camellos, y se van a dormir con la expectativa intacta. El 6 por la mañana, los regalos aparecen como confirmación de que la magia sigue viva.
Argentina: pasto, agua y una ilusión que resiste
En Argentina, la tradición llegó de la mano de la herencia española y se adaptó a la cultura local. La escena se repite en miles de hogares:
• La noche del 5 de enero, los niños dejan pasto y agua para los camellos de los Reyes.
• Algunos colocan también sus zapatos cerca del árbol o la ventana.
• A la mañana siguiente, el pasto y el agua ya no están… y en su lugar aparecen los regalos.

Más allá de los cambios culturales y del avance del consumo, esta costumbre sigue siendo un rito familiar cargado de ternura, donde padres y madres recrean una ilusión que atraviesa generaciones.
El mensaje religioso de los Reyes Magos
Desde lo espiritual, los Reyes Magos dejan una enseñanza profunda:
• La búsqueda sincera de la verdad
• La humildad de los poderosos que se arrodillan ante un niño
• La generosidad como acto de fe
• La idea de que Dios se revela a todos, sin distinción de origen, raza o poder
Los Reyes no representan riqueza ni magia superficial, sino el camino del ser humano que se pone en marcha cuando cree, cuando espera y cuando comparte.
Una tradición que habla de valores
En tiempos de inmediatez y consumo, el Día de Reyes recuerda que el verdadero regalo no es solo material. Es la ilusión, el tiempo compartido, la fe transmitida y la posibilidad de creer —aunque sea por una noche— que todavía existen gestos desinteresados.
Cada 6 de enero, cuando el pasto desaparece y los regalos aparecen, no solo llegan los Reyes Magos. Llega también una tradición que sigue enseñando, en silencio, que dar es más importante que recibir.
