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Datos que se desprenden de un estudio realizado por la UCA

La relevancia de un hábitat saludable como derecho de todas las personas y, en particular, de los niños y adolescentes, es indiscutible y goza de amplio consenso internacional.

El medio ambiente en el que los niños y adolescentes desarrollan la vida es fundamental en su proceso de crecimiento físico y desarrollo de capacidades. En el segundo semestre de 2023, se estimó que casi la mitad de la población de niños y adolescentes en la Argentina urbana vivía en un espacio socio residencial con algún déficit en las condiciones del medio ambiente de vida. Las plagas son el primer problema que se registra, seguido por basurales a cielo abierto, quema de basura, y en menor medida se registra la presencia de fábricas contaminantes.

El déficit de acceso a la red de cloacas (37,7%) y red de gas (53,4%), es alarmante. Mientras que las dificultades en el acceso al agua segura alcanzan el 15,4%. La calidad del servicio de agua, también afecta a las infancias en barrios más vulnerables del Gran Tucumán.

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Con respecto a la inseguridad ciudadana, la población de niños y adolescentes que viven en barrios en los que se perciben altos niveles de inseguridad, alcanza el 77%. Una proporción similar pertenece a hogares que están insatisfechos con la actuación de la policía en sus barrios. Un 42% reside en barrios en los que carecen de suficiente vigilancia policial, y 54,4% en barrios en los que se reconoce la existencia de venta de drogas.

La inseguridad ciudadana y la venta de drogas en los barrios, el Gran Tucumán supera la media nacional.

En lo referido a servicios residenciales y públicos, uno de cada 10 niños y adolescentes residen en viviendas que carecen de proximidad a, al menos, 5 de los siguientes servicios: sucursal bancaria, dependencia policial, iglesia, centro de deportes o club, plaz ao parque, farmacia, hospital o centro de salud, escuela. El déficit de estos servicios es mayor en los estratos sociales más bajos y en el Gran Tucumán.

CONCLUSIÓN: Los problemas predominantes en el entorno habitacional que impactan en la infancia, en términos de su frecuencia, son los siguientes: la inseguridad en los vecindarios (77%), la carencia de servicios públicos como desagües, veredas y pavimentos (56%), la presencia de drogas (54%), la falta de acceso a la red de gas (53%), la contaminación ambiental (48,6%), la ausencia de sistemas cloacales (38%), y en menor medida, situaciones de precariedad habitacional (19%). Además, un punto crítico es el acceso al agua , ya que el 15% de los niños y adolescentes no dispone de agua corriente y el 20,5% tiene una mala calidad del servicio de agua.

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