Rossana Chahla (PJ) expresó una postura opuesta al discurso que el Presidente Javier Milei dio en la Vigilia del 9 de Julio en Tucumán; además, marca la cancha en el PJ de la provincia
La intendente de San Miguel de Tucumán rompió el tono de tregua institucional tras los festejos del 9 de Julio. Con críticas directas a la situación social, se diferenció de la postura dialoguista del gobernador Osvaldo Jaldo y reabrió el debate sobre el futuro del peronismo local.
Una mirada crítica desde la trinchera municipal
Mientras los ecos de la firma del Pacto de Mayo —el documento de diez puntos promovido por el presidente Javier Milei para refundar las bases económicas del país, centrado en el equilibrio fiscal, la reducción del gasto público y la apertura comercial— todavía resonaban en los salones de la Casa Histórica, la intendente capitalina, Rossana Chahla, plantó una bandera de crudo realismo.
“Estoy convencida de que el Pacto de Mayo no llegó a los bolsillos de las personas”, sentenció la jefa municipal sin medias tintas. Al ser consultada sobre si percibía una mayor predisposición al diálogo por parte del mandatario nacional, su respuesta fue un “no” categórico.
Para Chahla, la macroeconomía que celebra el Gobierno Nacional se disuelve cuando se choca con la realidad de los barrios tucumanos: “La gente la está pasando mal. Antes el vecino nos pedía que arreglemos las calles o los semáforos; hoy vienen a pedir empleo y medicamentos”.
La intendente focalizó su preocupación en los sectores más vulnerables, denunciando que los recortes nacionales sobre jubilados y personas con discapacidad terminan impactando directamente en la demanda hacia el municipio. “Hoy el pedido urgente es por remedios o audífonos”, graficó, exponiendo la saturación de la demanda social de base.
La grieta interna: ¿Autonomía o desafío a Jaldo?
Las declaraciones de Chahla no solo golpean a la Casa Rosada, sino que generan un fuerte cimbronazo puertas adentro del peronismo tucumano. Su postura contrasta de manera directa con el pragmatismo político y la “moderación” que viene mostrando el gobernador Jaldo, quien ha construido una relación de cooperación institucional —y de alta sintonía legislativa— con la gestión de La Libertad Avanza.
Mientras Jaldo apuesta a la gobernabilidad y al flujo de recursos federales a cambio de gobernabilidad, Chahla elige pararse en la vereda de la demanda social insatisfecha, sintonizando con el votante peronista más duro y con los sectores castigados por el ajuste.
¿Se perfila Chahla para “algo más”?
La jugada de la intendente abre un interrogante inevitable en el tablero político provincial: ¿Es este el primer paso de un proyecto que trasciende las fronteras de San Miguel de Tucumán?
Todo indica que sí. Al asumir un rol de contrahegemonía discursiva frente a Milei, Chahla no solo defiende su gestión municipal ante la falta de recursos, sino que también se posiciona como la voz de resistencia del PJ: Ocupa un espacio discursivo que el “jaldismo” dejó vacante por necesidad estratégica.
Construye perfil propio. Demuestra que tiene el peso político suficiente para no quedar pegada a la estrategia del Poder Ejecutivo provincial.
Mira al futuro: En una provincia de tradición fuertemente peronista, capitalizar el descontento social emergente la ubica en una posición de centralidad indiscutible de cara a los armados electorales que se avecinan.
Por ahora, Chahla gestiona la capital, pero sus declaraciones demuestran que su radar político ya está mirando el mapa provincial completo.
