Creen que los 37 kilos de cocaína secuestrados en Valentín Jiménez ya habían sido decomisados en otro operativo

Los 37 kilos de cocaína incautados durante un control policial en el puesto fronterizo de Valentín Jiménez, en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero, podrían haber formado parte de un cargamento secuestrado con anterioridad y que, por causas que ahora investiga la Justicia Federal, habría vuelto a ingresar al circuito del narcotráfico.

La hipótesis surgió a partir de las primeras pericias realizadas sobre los panes de droga. Los investigadores detectaron que varios de ellos presentaban numeraciones identificatorias y pequeñas perforaciones en sus envoltorios, marcas que suelen quedar tras los procedimientos de secuestro y las pruebas químicas de campo utilizadas para confirmar la presencia de estupefacientes.

El operativo

El hallazgo se produjo en el marco del Operativo Lapacho, cuando efectivos policiales detuvieron la marcha de un camión Mercedes Benz que se dirigía hacia Santiago del Estero.

Durante el control, el conductor manifestó que no podía abrir el capot del vehículo, lo que despertó sospechas entre los uniformados. Tras las actuaciones correspondientes y con autorización judicial, se inspeccionó el compartimiento del motor, donde fueron encontrados 37 kilos de cocaína ocultos entre las piezas mecánicas.

De acuerdo con la investigación, el chofer habría intentado evitar el procedimiento luego de recibir una transferencia de dinero de quien sería el propietario del camión. Esa situación derivó en su demora y posterior detención.

La principal sospecha

El dato que ahora concentra la atención de los investigadores es el estado de los paquetes de droga. Las numeraciones y los cortes detectados en los envoltorios serían compatibles con un procedimiento de secuestro previo, lo que alimenta la sospecha de que el cargamento ya había estado bajo custodia de alguna fuerza de seguridad antes de regresar al circuito ilegal.

La Justicia deberá determinar si esas marcas corresponden efectivamente a un operativo anterior y establecer la trazabilidad de los panes de cocaína para identificar en qué expediente habrían sido incautados originalmente.

Dos líneas de investigación

La causa avanzará sobre dos ejes principales. El primero busca establecer el origen de la droga y confirmar si se trata de un cargamento previamente secuestrado.

El segundo apunta a identificar a las personas que organizaron el transporte y la logística del envío. Entre las medidas en curso, los investigadores analizan posibles vínculos entre los responsables del cargamento y personas que habrían facilitado el traslado desde Orán, en Salta, hasta Santiago del Estero.

Por el momento no hay nuevas imputaciones, aunque la Justicia Federal continúa reuniendo pruebas para determinar si existió la participación de terceros o de integrantes de alguna fuerza de seguridad.

Preocupación por un posible desvío

Si la hipótesis se confirma, el caso podría convertirse en un nuevo escándalo vinculado al manejo de droga secuestrada en procedimientos antidrogas. En los últimos años se registraron distintas investigaciones por presuntos desvíos de estupefacientes y faltantes en depósitos judiciales o dependencias donde la droga permanece almacenada hasta su destrucción.

Las pericias sobre los paquetes y el análisis de los registros de procedimientos anteriores serán determinantes para establecer si los 37 kilos de cocaína efectivamente habían sido decomisados con anterioridad y cómo regresaron al circuito del narcotráfico.

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