El Fiscal Franco Picardi ordenó cruzar los datos de decenas de dispositivos electrónicos secuestrados. En la mira de la causa, que investiga millonarias maniobras cambiarias durante la gestión anterior, aparece mencionado el Banco Sucrédito por presuntos vínculos financieros con el entorno de Elías Piccirillo
La mega causa judicial que investiga presuntos hechos de corrupción y maniobras ilegales con las autorizaciones del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) durante el último tramo del Gobierno de Alberto Fernández sumó un capítulo clave con acento tucumano.
Esta semana, el Fiscal Federal Franco Picardi avanzó decididamente en la apertura y peritaje de teléfonos celulares, computadoras y soportes digitales de exfuncionarios del Banco Central (BCRA) y de financistas de la city porteña.
Entre los dispositivos bajo la lupa de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO) se encuentra el de Pablo Blanco, director del Banco Sucrédito SAU, una entidad financiera de origen y fuerte arraigo en Tucumán.
La conexión local bajo la lupa judicial
De acuerdo con lo revelado en la investigación del periodista Daniel Santoro, en el diario Clarín, el nombre de la entidad tucumana y el de su directivo surgen directamente de la información extraída del teléfono celular del financista Martín Migueles, sindicado en el expediente como uno de los principales operadores del esquema.
La hipótesis judicial apunta a que el financista Elías Piccirillo —conocido públicamente también por ser el ex esposo de la conductora Jesica Cirio— coordinaba redes de agencias de cambio y, en paralelo, habría financiado las operaciones de Migueles. Según las constancias de la causa, este flujo de capitales se realizaba “a través del Banco Sucrédito SAU, donde Piccirillo había sido accionista minoritario y ocupado un cargo, y/o mediante fondos propios”.
A raíz de estos cruces informáticos, el Fiscal Picardi solicitó formalmente acceder al contenido del teléfono de Blanco para determinar el alcance de estas vinculaciones y si la estructura de la entidad provincial fue utilizada de alguna manera para facilitar el fondeo o las transacciones de la organización.
La mecánica del “rulo” cambiario y las coimas
La investigación judicial busca desentramar cómo operaba una red que permitía a determinadas empresas acceder de forma privilegiada al dólar oficial en pleno cepo cambiario, para luego canalizar esas divisas hacia el mercado informal (blue), generando ganancias millonarias e inmediatas.
El expediente ya tiene identificadas las primeras operaciones bajo sospecha directa de coimas. En algunos chats que constan en la causa se observan diálogos explícitos donde se negociaban “comisiones” del 11% al 15% en dólares blue para “liberar” las declaraciones de importación de empresas como Cowdin SA y la firma de autoelevadores Nemes Fuentes. A cambio de estos pagos ilegales, intermediarios apodados como “El Pipo”, “La Señora” o “Pato” garantizaban la luz verde del sistema SIRA que manejaba la Secretaría de Comercio de la Nación.
Exauditoras del Banco Central y teléfonos “calientes”
La preocupación en los despachos de los exfuncionarios del Banco Central de la gestión anterior va en aumento. Los peritos ya lograron ingresar al teléfono de Valeria Fabiana Fernández, ex auditora externa del BCRA. En los chats de los financistas, Fernández aparecía recurrentemente mencionada bajo el alias de la “vieja del Central”. En uno de los mensajes secuestrados, los imputados aseguraban que Piccirillo había logrado “poner en vereda” a la auditora.
Además de Blanco y los financistas privados, la Fiscalía aguarda los resultados del análisis de los dispositivos de la línea técnica e inspectores del Banco Central (Romina García, Diego Volcic, Analía Jaime y Fabián Violante), encargados de controlar a las agencias de cambio involucradas en el circuito paralelo, entre ellas ARG Exchange. En una de las escuchas telefónicas incorporadas, una de las inspectoras aseguraba explícitamente que había personal “entongado” dentro del propio organismo monetario.
Mientras la causa principal avanza con pedidos de levantamiento de secreto fiscal y bursátil ante el Juez Ariel Lijo, el “capítulo tucumano” promete seguir sumando novedades a medida que la DAJuDeCO vuelque el contenido de los chats, correos y llamadas del director de la entidad financiera local al expediente central.
