“Los dólares ya no son objeto de deseo, todos los que compraron perdieron plata”, dijo un importante analista económico

Salvador di Stéfano analizó que el país atraviesa un “cambio de régimen” al que todos los sectores deben adaptarse. Pronosticó un fuerte crecimiento del PBI y de las exportaciones y aconsejó al Gobierno resolver los problemas políticos, aunque desechó el “riesgo kuka”

Salvador di Stéfano, analista económico, cuyo último libro, “Cambia la música”, fue presentado a mediados de abril por el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el PBI argentino crecerá en 2026 por la suba del petróleo y la mayor producción de soja.

“Tenés que vender los dólares porque ya no son objeto de deseo: sin embargo los argentinos tienen USD 170.000 millones guardados y el año pasado compraron 45.000 millones. Todos los que compraron dólares, perdieron plata”, enfatizó Di Stéfano, entrevistado en el programa “No vale arrugar”, por radio Splendid.

Para Di Stéfano, lo que hay por delante es un aumento asegurado e “importante” del PBI por el aumento del petróleo y de la producción de soja. Además, atribuyó una reciente desaceleración económica y el repunte de la inflación hasta marzo a la suba del precio del petróleo internacional y el consecuente aumento de los costos logísticos “para todos” que produjo una ralentización coyuntural de la actividad.

Si bien dijo que el PBI va a crecer, el analista aclaró que “al comerciante del conurbano que dice que la está pasando mal yo le tengo que creer”. Sucede, explicó, que la Argentina atraviesa un cambio de régimen económico. “Con la inflación elevada, vos podías poner un comercio con poco capital y eso te alcanzaba para vivir, hoy que la inflación bajó, un comercio necesita una dotación de capital mayor para sostener alquiler, el salario del dueño y el de los empleados. Al cambiar el régimen económico cambian los factores de toda la economía. Un kiosco que era rentable con una inflación del 100% anual, con 30% no es rentable. En Europa no existen los kioskos, no hay negocios chicos, porque la inflación es tan baja que tenés negocios de más escala. Sí podés tener un bar chico, porque ahí ofrecés un servicio”, fundamentó.

Además, planteó las transformaciones y adaptaciones al cambio de régimen económico” del siguiente modo. “La estructura económica del conurbano va a cambiar. ¿Va a haber más empleo informal? Sí. ¿Va a haber más precarización? Sí. ¿Esto necesitamos hacerlo? Sí. Tuviste muchos años de inflación y devaluación de la moneda y los negocios se hicieron en ese espejo. Hoy el proceso que vive la economía argentina es difícil por dos cosas: el año pasado el mercado puso en jaque al programa de gobierno, y el programa terminó saliendo positivamente porque el presidente ganó las elecciones. Hoy estás tratando de rearmar el programa económico y en medio del rearmado está la desgracia de la guerra y la suba del petróleo y de los combustibles internamente. El Gobierno ya está encima de los problemas para poder readaptarse y mostrar un camino económico más amigable para todos los sectores de la economía, no solo para los ganadores”.

Cuando se le señaló el “ruido político” que genera la interna libertaria, Di Stéfano lo reconoció, pero descartó que pueda tener impacto económico. ”El Banco Central está limpio de todos los pasivos: no tenés las Leliqs, los pases, los puts que tenía anteriormente. En el activo tiene reservas que van creciendo. Este año vamos a tener USD 100.000 de exportación. Si tenés un BCRA sólido, lo más probable es que no haya devaluación, que no haya crisis”, fundamentó.

“Del punto de vista económico, los problemas son de adaptación de buena parte de la población, en especial del conurbano, al nuevo régimen económico”. En cambio, “el interior está creciendo como nunca; Rosario tiene 52% de empleo, la cosecha fue récord, estuve en Jujuy y Salta y los proyectos de minería son similares a todo lo que vale la tierra en Jujuy y Salta y todo lo clavado y plantado ahí arriba. Una revolución así en la cordillera no la hemos visto nunca. Necesitamos un proceso de adaptación a este nuevo régimen económico”.

Políticamente, y de cara a 2027, el analista desechó el “riesgo kuka”. La clave, dijo, es adaptarse al nuevo régimen económico. Hasta el campo, señaló, tendrá que adaptarse porque “no sabe trabajar sin retenciones”. Cuando se las saquen, advirtió, caerán la producción de maní y de maíz y aumentará la de soja, pues los planteos anteriores se hacían en función de los diferencias en los niveles de retención a la exportación. “Se va a modificar el mapa de negocios del país”, pronosticó. E insistió en descartar remezones cambiarios por motivos electorales. “No veo ningún tipo de problema con el dólar, piensen más en qué inversión productiva se puede hacer para que deje intereses.”, concluyó.

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