El ataque nocturno, que combinó 600 drones y 90 misiles, mató al menos a cuatro personas y dejó decenas de heridos. La UE calificó el uso del arma de “imprudente provocación nuclear”
El Ejército ruso confirmó este domingo el lanzamiento del misil balístico hipersónico Oreshnik, con capacidad para portar ojivas nucleares, como parte de un ataque masivo nocturno sobre Ucrania que mató al menos a cuatro personas en Kiev y su región y dejó decenas de heridos.
El Presidente ucraniano Volodimir Zelensky afirmó que el misil impactó en Bila Tserkva, en la región de Kyiv. “Tres misiles rusos contra una instalación de agua potable, un mercado incendiado, decenas de edificios residenciales dañados, varias escuelas comunes, y él lanzó su ‘Oreshnik’ contra Bila Tserkva. Están genuinamente dementes”, escribió Zelensky en Telegram, en referencia al Presidente ruso Vladimir Putin.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el uso del Oreshnik junto con otros sistemas de armas, entre ellos misiles balísticos Iskander, misiles hipersónicos Kinzhal y cruceros Tsirkon. Moscú calificó el ataque como represalia por lo que denominó “ataques terroristas ucranianos contra infraestructura civil en territorio ruso”, sin especificar los blancos alcanzados en Ucrania.

Es la tercera vez que Rusia emplea el Oreshnik en el conflicto. El misil fue utilizado por primera vez en noviembre de 2024 contra la ciudad de Dnipro, y una segunda vez en enero en la región occidental de Lviv. Putin ha descrito el arma como capaz de volar a Mach 10 —diez veces la velocidad del sonido— e impermeable a cualquier sistema de defensa antimisil. El mandatario ruso aseguró que varios Oreshnik equipados incluso con ojivas convencionales podrían ser tan devastadores como un ataque nuclear.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, condenó el bombardeo y acusó a Rusia de buscar “aterrorizar a Ucrania”. “Rusia llegó a un callejón sin salida en el campo de batalla, entonces aterroriza a Ucrania con ataques deliberados sobre centros urbanos”, escribió Kallas en X. La funcionaria calificó el uso del Oreshnik de “táctica de intimidación política y una imprudente provocación nuclear”.
